Una de las primeras definiciones de Desarrollo Sostenible fue la propuesta por la Comisión de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, conocida también como Comisión Brundtland en 1987. En su informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulado “Nuestro Futuro Común”, la Comisión definió el desarrollo sostenible como “El Desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las propias”.

La sostenibilidad energética consiste en encontrar el equilibrio entre una economía en crecimiento, la necesaria protección del medio ambiente y el cumplimiento de las responsabilidades sociales con el fin de proporcionar una mejor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras.

La sostenibilidad energética tiene muchos aspectos. Aborda la conservación de la energía que utilizamos hoy, desarrollando criterios para el uso de energía de manera eficiente; la protección del medio ambiente; la lucha contra la pobreza energética y los avances hacia la transición energética.

En 2015, las Naciones Unidas adoptaron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que abordan los desafíos globales que enfrente la humanidad, incluida la pobreza, la desigualdad, la salud, la educación, la energía, el clima, el medio ambiente y la prosperidad.

La energía es fundamental para alcanzar estos objetivos por su importancia para la economía, la educación, la salud, el medio ambiente y el agua. En 2019, casi mil millones de personas (más de 13% de la población mundial) no tenían acceso a la electricidad y tres mil millones de personas carecían de acceso a soluciones de cocina limpias, incluso dentro de los países productores / exportadores de petróleo y gas. Esta falta de acceso a servicios energéticos modernos se conoce como pobreza energética. La pobreza energética puede ser un gran obstáculo para alcanzar los objetivos de sostenibilidad energética.

Otro parte del camino hacia la sostenibilidad es la transición energética. La transición energética está moviendo el suministro global de energía desde fuentes fósiles hacia carbono cero. Se trata de la necesidad de reducir las emisiones de CO2 relacionadas con la energía para limitar el cambio climático. Aproximadamente, el 80% de las necesidades energéticas actuales del mundo todavía se satisfacen a través de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural. Aunque el mundo está reduciendo su huella de carbono y avanzando hacia una energía más sostenible y limpia, podría ser una transición más lenta de lo que la mayoría espera.

«Los recursos energéticos se evalúan en función de su seguridad, desarrollo económico y sostenibilidad medioambiental»

– EMBAJADOR RICHARD JONES, DIRECTOR EJECUTIVO ADJUNTO DE LA AGENCIA INTERNACIONAL DE ENERGÍA

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